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Medio natural

Zonas verdes y red de caminos

ZONAS VERDES Y SOSTENIBILIDAD.

Barrio de San Pablo ? Vereda de Jaén Las últimas décadas han traído consigo para nuestra sociedad una mayor preocupación por el medio ambiente, un creciente interés por la naturaleza y la necesidad de un acercamiento a ella. En consecuencia y paralelamente se ha producido un incremento considerable de zonas verdes, y no sólo espacios más o menos naturales que conservan en cierto modo los ritmos propios de la naturaleza sino de espacios libres en el más amplio sentido de la palabra, que al tiempo que mejoran visual y ambientalmente nuestras ciudades, las hacen más habitables, favorecen las prácticas sociales y la relación entre sus habitantes.

Es evidente que en las ciudades españolas se ha avanzado mucho en este sentido y en estos años se han incrementado en cantidad y en calidad sus zonas verdes, pero es necesario que se sigan realizando nuevas actuaciones ya que siempre se pueden mejorar los espacios ya existentes, siendo éste el reto constante de los profesionales de la jardinería pública en nuestro país.

La creciente sensibilidad que existe hacia todo lo relacionado con la naturaleza y el medio ambiente, ha hecho que los planeamientos de nuestras ciudades consideren la planificación de las zonas verdes como algo fundamental para su desarrollo sostenible, adjudicándolas el valor que sin duda tienen para el conjunto de la ciudad y para sus ciudadanos.

ZONAS VERDES Y SU IMPORTANCIA.

Este ya tradicional éxodo de las zonas rurales hacia la ciudad supone en nuestra cotidianeidad una cierta renuncia a los espacios verdes, considerados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como imprescindibles por los beneficios que reportan en nuestro bienestar físico y emocional.

Además de ayudar a que respiremos aire fresco y limpio, como pulmón de la ciudad, las zonas verdes constituyen lugares de esparcimiento y recreo, unos espacios propicios para las relaciones sociales entre las personas.

También contribuyen a mitigar el deterioro urbanístico de las ciudades, a hacerlas más habitables. Además, el contacto con esas zonas verdes es la máxima aproximación de muchos ciudadanos a la naturaleza y algunos jardines y parques antiguos albergan valiosas especies de flora y fauna merecedoras de una especial atención social.

La OMS recomienda que las urbes dispongan, como mínimo, de entre 10 y 15 m2 de área verde por habitante, distribuidos equitativamente en relación a la densidad de población y por tanto, de edificación

Las zonas verdes cumplen con la finalidad de conseguir un paisaje urbano, organizado y característico de una comunidad sensible con el medio natural, otra relacionada con el ocio, recreo, multitud de actividades y expansión de los vecinos del municipio, y otra relacionada con los aprovechamientos a realizar del medio, evitándose la sobreexplotación del suelo.

GESTIÓN DE ZONAS VERDES.

El sistema de gestión de la conservación de los espacios verdes públicos mediante la privatización con empresas del sector especializadas se está aplicando de manera creciente en la mayoría de los países europeos; y en nuestro país, de la misma forma, cada vez más se tiende a la contratación de los servicios de mantenimiento de los parques y jardines de nuestras ciudades frente a opción de realizar la gestión con personal propio.

Es un mercado importante y en alza, que según algunas estimaciones ya en la actualidad da empleo a más de 5.000 personas en España y por tanto a tener en cuenta. Son dos modelos diferentes de gestión, aunque con un fin común y cualquiera de los dos perfectamente válido. Cada uno de los sistemas tiene sus ventajas y como es lógico sus inconvenientes, pero de forma habitual se tiende a la gestión privada especialmente por una cuestión de agilidad.

PROBLEMÁTICA.

Las deficiencias en la gestión y la falta de previsión de las zonas verdes son muy frecuentes y a veces ni siquiera aparecen incluidas en los planes urbanísticos.
En los últimos años se viene observando un retroceso muy peligroso en la gestión de nuestros parques y jardines: mantenimiento de arbolado de calle, podas criminales y fuera de toda lógica técnica, y la forma de tratar y valorar el mundo vegetal.

En primer lugar, desde la casi desaparición a efectos reales del servicio de Parques y Jardines y su caída en manos del sector privado, lo que lleva a una falta de implicación directa en su gestión por parte de los Ayuntamientos.

La poda indiscriminada en los meses de máxima actividad de las plantas produce un grave debilitamiento ante las plagas (hongos, bacterias, pulgones cochinillas, etc.). Resultado; las empresas fumigan, aplican tratamientos Nuestros jardines y zonas verdes se convierten en focos tóxicos de sustancias del tipo insecticidas, plaguicidas, bactericidas, nematicidas, fungicidas, herbicidas… en la mayoría de los casos con componentes organoclorados con los problemas medioambientales y para la salud que ello conlleva.

A esto hay que añadir el uso y abuso del césped (con decenas de alternativas), las flores de temporada, los setos de recorte, etc. que nos suponen costosísimos gastos de mantenimiento y de recursos agotables como el agua, debemos exigir el que se favorezcan las técnicas de diseño y cultivo que permitan mejorar la sostenibilidad de nuestras ciudades.

PROPUESTAS PARA UN DESARROLLO SOSTENIBLE.

MINIMIZAR LA PROBLEMÁTICA DEL AGUA.

Nunca debe olvidarse al diseñar cualquier zona verde el concepto de la sostenibilidad, y lógicamente en el riego de una manera concreta y especial. A pesar de las evidentes diferencias climáticas de los distintos territorios de nuestro país, el agua es para todos un bien escaso y por tanto, una administración responsable y un empleo responsable del mismo en las zonas verdes es un empeño común, aunque a priori no preocupe a todos por igual.

Así, el diseño de jardines con menores necesidades de agua o la utilización de sistemas de riego más efectivos, son cada vez más frecuentes en las zonas verdes urbanas; su comienzo y los mayores avances los encontramos en aquellas zonas con menos recursos hídricos, pero en la actualidad su uso se está extendiendo por toda España.
Es necesario buscar una adecuación del sistema de riego en función de las condiciones meteorológicas y prescindir de aquellos sistemas automáticos que se activan en las horas de mayor insolación o de un modo continuado sin tener en cuenta las condiciones climáticas.

El abuso del césped en la "España seca":

Teniendo en cuenta la conciencia común que se ha generado con el tema de la escasez de agua, el diseño de zonas ajardinadas con grandes extensiones de césped en algunas zonas de España resulta cuando menos chocante.

Si bien la pradera y el césped han sido tradicionalmente un símbolo de calidad, su empleo en nuestros parques debe hacerse de una manera más racional y en muchos casos restrictiva.

Se está trabajando ya desde hace tiempo en algunas regiones españolas sobre las bases de la xerojardinería, es decir, con técnicas cuyo objetivo principal se centra en reducir la utilización de recursos hídricos para su mantenimiento.

La xerojardinería pretende ser un nuevo modelo de jardinería más acorde con el medio ambiente que nos rodea y más respetuoso con él; creando jardines adaptados a las necesidades actuales pero con una visión de futuro, que combinan el empleo de alta tecnología disponible con la necesidad de conservar los recursos naturales.
Posibilidades de aprovechamiento del agua y zonas verdes: Conservar los cauces y riberas de ríos preserva mejor la disponibilidad de agua y reduce el riesgo de sufrir inundaciones. Si se mantienen como entorno natural (sin cubrir de cemento, ni urbanizar, conservando la vegetación natural) se puede facilitar a la población un parque natural y un refugio para la biodiversidad de la zona.

Correcta elección de las especies vegetales: Los vegetales, al ser seres vivos, tienen unas necesidades fisiológicas que satisfacer y por lo general las recogen del medio pudiendo ser autosuficientes en cuanto a la obtención de sus recursos vitales.

Por ello es de vital importancia tener en cuenta las condiciones climatológicas y el sustrato en la elección de las especies vegetales y en la implantación de las zonas verdes.

Se busca promover la utilización de especies autóctonas, sobre todo de clima mediterráneo, dado que, si se ha realizado una buena y acertada implantación, el vegetal va a responder de forma satisfactoria y va a necesitar de pocos cuidados, con lo que los costos económicos y ecológicos de mantenimiento se van a ver muy reducidos.

Conclusión: Entendiendo por sostenibilidad ser rigurosos con nuestro modelo de gestión y un cambio sustancial en dicho modelo, una jardinería adaptada al medio, nos obliga a tomar conciencia y a tener en cuenta aspectos como el Agua, el Clima, la Producción, el Diseño, las Técnicas de Cultivo, plantación, mantenimiento y uso futuro del residuo generado, el uso de Especies Autóctonas y el pensar antes en el Bienestar de las Personas

La jardinería actual debe abogar sin duda por aspectos como la utilización de especies vegetales adecuadas, el uso racional del agua, el mantenimiento reducido, el reciclaje, etc., con el fin último de conseguir unos espacios optimizados al máximo; aspectos estos no sólo aplicables en zonas secas, sino en toda clase de climas. Estos conceptos más que convertirse en un criterio de diseño para el gestor de parques y jardines, deberían constituirse en una verdadera pauta de comportamiento.
bases para una correcta implantación y utilización de las zonas verdes.

  • Proteger y hacer respetar las zonas verdes existentes
  • Desarrollar y aprovechar los recursos naturales de las zonas verdes y su ampliación en las zonas urbanas
  • Defender las zonas verdes existentes, así como los espacios de interés natural de los términos municipales.
  • Fijar criterios y regular las características de las nuevas zonas verdes a fin de garantizar su desarrollo, conservación y disfrute así como promover la sensibilización ciudadana sobre el patrimonio público y privado.
  • Conservar las zonas verdes y sus elementos complementarios así como mejorar la habitabilidad de la ciudad.
  • Normalizar los usos y actuaciones en las zonas verdes del municipio.
  • Regular las actividades públicas y privadas en las zonas verdes.
  • Integrar y adecuar los usos y costumbres de los vecinos con las capacidades naturales de las zonas verdes, para reducir los gastos de conservación y mejorar las inversiones en las zonas verdes.
  • Fomentar la imagen de la ciudad mediante el desarrollo estético y funcional de las zonas verdes, utilizando técnicas en las que predominen los aspectos ecológicos y naturales.
  • Velar por el cuidado y la formación de un paisaje en el entorno urbano y
    periurbano, en el que el desarrollo de sus aprovechamientos sea ordenado y adecuado con los principios de conservación del medio, compatibilizándolos con los intereses privados.

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